Papeletas de voto en la cadena de bloques

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By Alex Speirs Published: enero 13, 2021
ballots on blockchain

Hay un ámbito que, además de ser un buen candidato a experimentar la revolución de la cadena de bloques, podría ser el que más repercusión tenga. Nos referimos a las elecciones o, más bien, las votaciones.

Este es el enfoque actual de Eli Afram, embajador de la Bitcoin Association en Australia y director de tecnología de Layer2 Technologies, la empresa que desarrolla B-Vote, una plataforma de votación multiuso desarrollada con la cadena de bloques de Bitcoin SV. Afram considera que el registro de datos invariables en la cadena de bloques es el método perfecto para emitir votos de todo tipo de manera fiable. El caso de uso evidente es el de las elecciones, pero B-Vote también podría usarse en contextos empresariales o incluso personales, y adaptarse a cada uno de ellos.

“La emisión de votos es un caso de uso de la tecnología de la cadena de bloques que ha estado considerándose durante mucho tiempo”, dice Afram.

“He trabajado con organismos públicos en el pasado, así que es una idea que siempre he tenido en mente”.

En teoría, tiene mucho sentido: una característica central de la tecnología de la cadena de bloques es que puede almacenar datos invariables de forma que es muy difícil, si no imposible, alterarlos. El registro es público, así que cualquier irregularidad (por ejemplo, en una votación) puede ser identificada por cualquier persona que quiera comprobarla.

“Es parecido a los grandes contenedores transparentes de votos que se ven en los lugares de votación”, explica Afram.

“La idea es que todas las papeletas se depositen en una caja transparente para que todo el mundo pueda ver que no se han depositado antes de tiempo o después del cierre de las urnas. Una vez que envíes el voto, podrás ver físicamente, con tus propios ojos, que el voto se incluirá. Esto es lo que permite la votación en la cadena de bloques. No resuelve los problemas de las votaciones, pero ayuda a dar un paso en la dirección correcta para que estas sean mejores y más transparentes”.

Sin embargo, a pesar de la relación aparentemente obvia entre la seguridad que ofrece la cadena de bloques y los requisitos de un mecanismo de votación integral, todavía nadie lo ha aprovechado al máximo, y los intentos que ha habido no han llegado a lo que Afram considera el enorme potencial de la votación en la cadena de bloques.

“Se realizó una ICO (oferta inicial de monedas) en una cadena de bloques de Ethereum para una plataforma de votación. Se anunció como si fuera un sistema de votación en cadena de bloques con todas las funciones, pero no se trataba de una votación en tiempo real, ya que el sistema recogió los votos después de que se emitieran y publicaran, y luego subió los datos a la cadena de bloques”, explica Afram.

“Si subes los datos después de que se emitan los votos, no se cumple el objetivo que se busca”. La idea es que se haga en tiempo real para que el usuario lo envíe a la cadena de bloques y, de esta forma, el usuario sepa que su voto está ahí. Si se hace después de emitir el voto, ¿quién podría afirmar con seguridad que no se han manipulado los datos transmitidos?

 

Qué es B-Vote

Aunque aún se encuentra en las primeras etapas, B-Vote está lo suficientemente desarrollado como para que Afram pueda mostrar su funcionalidad principal.

En el núcleo de la propuesta de valor de B-vote se sitúa la versatilidad: tiene la simplicidad de una plataforma orientada al consumidor (como SurveyMonkey) y, a la vez, es lo suficientemente robusta en el backend como para gestionar implementaciones electorales más esenciales. Gracias a las principales ventajas aportadas por Bitcoin SV para sustentar el sistema (entre ellas, la invariabilidad, el escalado ilimitado, las altas tasas de rendimiento y los bajos costes de transacción), la utilidad de B-Vote se amplía: la misma tecnología que gestiona unas elecciones podría usarse para crear, proporcionar y almacenar cuestionarios básicos (entre otras cosas). Los formularios y las respuestas del formulario se almacenan en la cadena de bloques, pero es posible que los usuarios ni siquiera se den cuenta.

Blockchain form builder
La interfaz del generador de encuestas de B-Vote con la integración de Money Button incluida.

Desde el punto de vista del usuario que crea un formulario, el proceso le resultará familiar. La diferencia más evidente en este punto es que la herramienta de creación de formularios puede establecer si los datos que se guardan en la cadena de bloques se cifran o no. Aunque sea una sola casilla de verificación en la parte inferior de la página, es una opción que, por sí sola, aporta a la plataforma un gran abanico de casos de uso. Por ejemplo, una empresa que desee realizar una votación de partes interesadas sobre algo, quizá quiera que las respuestas y los datos recogidos sean totalmente transparentes y visibles para el público. Por el contrario, otras aplicaciones requerirán la máxima seguridad.

“Imagínate que quieres que los accionistas voten sobre una propuesta determinada. Si los participantes saben que están usando un sistema transparente, se generará confianza”, dice Afram.

Por otro lado, si se usa B-Vote para unas elecciones, quizá sea preferible que los datos estén cifrados y que solo los puedan leer la persona que emite su voto y la autoridad encargada de recibirlos.

Parece que el desarrollo de la interfaz B-Vote ya está muy avanzado, pero Afram remarca que la interfaz que ve el usuario es completamente personalizable. A pequeña escala, B-Vote podría usarse para algo tan simple como recoger respuestas. Piensa en los botones de opinión básicos que suelen verse instalados en los aeropuertos, en esos dispositivos con los que se invita a los pasajeros a presionar el botón rojo o el verde para indicar si están contentos con el servicio que han recibido. Después, puede hacerse un seguimiento de esa información y almacenarse en la cadena de bloques a través de B-Vote.

 

Dirigido al usuario

Algo esencial para mantener las funciones multiuso de B-Vote es asegurarse de que Bitcoin no sea lo principal. Afram cree que para que B-Vote se use de forma generalizada, ya sea en elecciones o como una herramienta de encuestas para uso general, los usuarios deben poder crear sus formularios o enviar sus respuestas a la cadena de bloques sin saber que lo están haciendo o, al menos, sin usar un monedero de Bitcoin propio para pagar por la transacción.

Para resolver esto, B-Vote se ha aliado con MetaStreme, un monedero de Bitcoin escalable que puede enviar a la vez varios lotes grandes de transacciones a la cadena de bloques. Esta colaboración abre la puerta a que aplicaciones como B-Vote gestionen todos los procesos relacionados con la cadena, como pagar una tarifa por transacción de BSV para realizar envíos al blockchain, más arriba de la cadena de suministro y lejos del usuario final.

“Ahora, si quiero enviar un formulario, hay un Money Button activo para pagar una pequeña tarifa y que el formulario se envíe a la cadena de bloques. Esto es lo que se registra online”, explica Afram.

“Si el usuario no tiene o no utiliza bitcoins, usamos MetaStreme en el backend. Así, podemos registrar datos en la cadena de bloques sin usar un monedero. Lo que termina sucediendo es que, en lugar de un Money Button, hay un botón de enviar en la parte inferior, y MetaStreme realiza el envío a la cadena de bloques sin que el usuario sepa que es eso lo que ha ocurrido”.

“Así es como se consigue la adopción: no hace falta que la gente sepa qué es la cadena de bloques ni que lo entienda. El usuario medio solo quiere saber que ha enviado el formulario y que su respuesta ha sido recogida”.

Por supuesto, si los usuarios quieren crear un formulario usando Money Button, el protocolo de Bitcoin SV hará que el coste de hacerlo y de recoger las respuestas esté muy por debajo de un céntimo por transacción.

 

Impulsar la adopción

Convencer a los organismos públicos de cambiar el statu quo es un objetivo ambicioso, sobre todo en un ámbito tan sensible e importante como el de las elecciones. Es algo que no se puede lograr sin una estrecha colaboración con las administraciones públicas. La tecnología puede adecuarse a un propósito tanto como sea posible, pero unas elecciones exitosas requieren la enorme maquinaria de los estados; por ejemplo, para identificar a los votantes con derecho a voto y llevar un registro de quienes están inscritos (eso sin mencionar la verificación de identidad).

Afram ya ha mantenido conversaciones con ayuntamientos locales de Australia, pero al ritmo al que los organismos públicos afrontan los cambios (un ritmo que suele ser lentísimo), Afram considera que las aplicaciones privadas del software son la mejor opción para demostrar la eficacia y seguridad de esta tecnología, y el camino más realista hacia la adopción a gran escala por parte de los organismos públicos.

“El problema con las votaciones en la cadena de bloques es que no podemos dictar a los organismos públicos cómo realizar sus procesos de votación. Lo único que podemos hacer es mostrarles qué es posible, la transparencia que se alcanza y las funciones de la tecnología de la cadena de bloques. Y, después, usar eso y decir: “Podemos realizar unas elecciones que satisfagan a la población de Australia. Podríamos gestionar 25 millones de votos en un día”. Esto es algo que podemos demostrar en el sector privado”. dice Afram.

“Las administraciones públicas no tienen la presión de la competencia. El sector privado tiene que competir para sobrevivir, mientras que al sector público se le paga en cualquier caso. Así que, por ahora, busquemos soluciones para las empresas y mantengamos informado al sector público”.

“Ya hemos realizado algunas pruebas y hemos demostrado que funciona. Si un organismo público se pone en contacto con nosotros, adaptaremos la solución para que coincida con su sistema. Incluso en Australia, el proceso de votación es ligeramente diferente según el ayuntamiento. Hay distinto número de candidatos y de concejales, y estructuras de votación diferentes. Así que no podemos desarrollar una solución única para todos”.

 

Con la tecnología de Bitcoin SV

El objetivo final de Afram es que B-Vote sea un elemento viable de la infraestructura electoral. Este ambicioso objetivo es una característica compartida con los intentos fallidos anteriores. Otras soluciones diseñadas para ofrecer un servicio de este tipo de forma que pueda escalarse para cumplir con la miríada de requisitos de unas elecciones (incluso en países pequeños) no han tenido éxito o continúan sin tenerlo. Sin embargo, con Bitcoin SV, se ha superado esa barrera.

“Creo que Bitcoin SV está logrando todas estas cosas y sigue demostrando sus capacidades. Más de lo que cualquier otra cadena de bloques competidora habría soñado”, afirma Afram.

“No somos la primera ni la única plataforma de votación, pero Bitcoin SV es la única cadena de bloques que puede ofrecer un sistema que funcione. Y, ahora, lo hemos demostrado. En octubre, realizamos 10 millones de transacciones en diferentes sitios. No necesitábamos hacer pruebas con toda la población de Australia. Fue un periodo corto en el que intentamos comprobar cuánto se podía almacenar en la cadena de bloques y con qué rapidez. Descubrimos que seríamos capaces de prestar servicio a la población de Australia en un solo día”.

Técnicamente hablando, B-Vote está dando grandes pasos. El trabajo de verdad es convencer al público objetivo de que B-Vote no solo puede gestionar votos (tanto electorales como comerciales), sino que puede hacerlo adaptándose, tanto a la función como al tamaño, para cumplir los requisitos únicos, algo que Afram no duda que puede lograr.

“Cuando hablamos con los ayuntamientos y los organismos públicos, se quedan asombrados, lo cual es un paso, ya que conseguimos esa visibilidad, que es la mitad de la batalla. Hemos demostrado que gracias al rendimiento, se puede gestionar. La tecnología y la transparencia están ahí. Está listo para funcionar. Solo tenemos que trabajar con los organismos públicos adecuados para implementarlo”.