Blockchain Policy Matters: Hester Peirce, comisaria de la SEC

Greg Hall 460 x 488
By Greg Hall Published: mayo 15, 2021
Blockchain Policy Matters SEC Commissioner

Casi todo el mundo tiene una opinión sobre cómo debería gestionarse la legislación en el espacio de los activos digitales. Pero, ¿qué piensan los propios reguladores? La Bitcoin Association conversó con la investigadora, abogada y comisaria de la SEC Hester Peirce en la segunda edición de Blockchain Policy Matters sobre sus experiencias desde su incorporación a la SEC en 2018, cómo su trabajo en el Mercatus Center de la Universidad George Mason fundamentó su enfoque respecto a la legislación y de qué forma los reguladores pueden trabajar tendiendo la mano a la innovación, en lugar de oponiéndose a ella.

Probablemente hayas oído hablar de Hester Peirce, si no por su nombre, casi seguro por su apodo. Peirce es conocida cariñosamente como “criptomamá” dentro de la comunidad de activos digitales, por su enfoque y apoyo a los activos digitales desde prácticamente sus comienzos, allá por 2017.

«En cierto sentido, fue el tema el que vino a mí», cuenta Pierce a la Bitcoin Association.

«Cuando llegué a la SEC, a principios de 2018, había habido mucha actividad (en términos de activos digitales) en 2017 y Bitcoin llevaba bastante tiempo en el mercado. Por tanto, había empezado a haber muchas interacciones con nuestro marco regulatorio y habían surgido muchas preguntas sobre cómo nuestro marco regulatorio afectaría al sector, por lo que era natural que yo le prestara atención».

«Quería pensar en cómo la SEC podría mejorar la innovación en general, y esto se presentaba como un ejemplo de un espacio en el que se estaba innovando y en el que podría haber innovación que afectara a nuestro espacio».

 

Aprendizajes de Mercatus

Antes de incorporarse a la SEC, Peirce trabajó como investigadora sénior en el Mercatus Centre, un centro de investigación sin ánimo de lucro cuyo objetivo es tender puentes entre la normativa y la práctica del mundo real. No es difícil ver la conexión entre el trabajo de Peirce en el Mercatus Centre y su labor como comisaria en la SEC.

«El Mercatus Centre fue sin duda uno de los pioneros en la reflexión sobre legislación, cómo mejorarla, cómo hacerlo de forma más eficaz y de qué manera se podría hacer que causara menor distorsión para la economía a la vez que permitiera a las entidades hacer lo que necesitaban hacer para prestar servicio a la gente, asegurándose al mismo tiempo de que existiera la protección adecuada», explica Peirce.

«Esa fue la razón por la que decidí ir allí, para aprender de los economistas que trabajaban allí y ver cómo se planteaban la legislación y cómo pensaban en medir los costes y beneficios de este tipo de cosas. Eso me proporcionó un conocimiento de causa que me ha ayudado a examinar detenidamente la legislación. Siempre intento pensar en las consecuencias no deseadas de lo que hacemos. ¿Qué podemos hacer después de haber hecho algo para echar la vista atrás y aprender de ello y, si es necesario, cambiarlo?»

«Creo que ese tipo de flexibilidad y esa voluntad de pensar en todas las consecuencias es muy importante en este espacio en el que las cosas cambian muy rápido y en el que a veces es difícil prever las consecuencias de lo que se hace».

Estas son ideas importantes, y el rápido desarrollo de la comunidad de activos digitales proporciona una tormenta casi perfecta para poner en práctica la teoría y probar estas ideas en el mundo real. Con Bitcoin y la tecnología de cadena de bloques, los reguladores se enfrentan a una tecnología disruptiva que viene unida a una base de usuarios muy implicados y con posturas muy firmes, con ideas claras sobre cómo debe ser el enfoque de los reguladores.

«Creo que podemos tener cierta esperanza en el hecho de que la gente está prestando atención a este espacio y se da cuenta de que es algo de lo que vale la pena hablar», dice Peirce.

«Lo que yo pediría a mis compañeros reguladores y a la gente de la Reserva Federal es que no se limiten a observar los aspectos negativos, sino que busquen los positivos».

«Es importante recordar que gran parte de la verdadera innovación se produce en el sector privado. No hay que tratar de eliminar eso y no hay que ver esta situación como una guerra entre el sector privado y el público. Creo que se puede tener un sector público, se puede tener una moneda digital de un banco central público (CBDC), pero también se pueden hacer muchas de estas cosas en el ámbito privado», añade.

«Tiende a haber un conservadurismo, que creo que se refleja en muchos comentarios de los reguladores. Pero también hay que verlo con optimismo: hay que ver el potencial de la tecnología para cambiar las cosas a mejor para todos. No creo que salgamos ganando como reguladores cuando tratamos de impedir que se produzca la innovación o intentamos desplazarla fuera de Estados Unidos; creo que eso, en última instancia, no será positivo para nosotros».

A fin de cuentas, la propia tecnología ya está aportando grandes innovaciones que siguen cambiando el estilo de vida y el comercio para mejor. Estos son los desarrollos que han causado tanto entusiasmo en torno a Bitcoin y la cadena de bloques, y esto es lo que, según Peirce, debemos tener en cuenta.

«Desde el punto de vista de los reguladores de valores, pienso en cómo la cadena de bloques puede ayudarnos a hacer más eficientes algunos de los procesos que han salido a la luz en los últimos dos meses, cuando hemos visto el aumento de las acciones meme y la preocupación por los tiempos de liquidación y cosas por el estilo; el seguimiento de dónde están las acciones, quién es dueño de qué acciones… ese tipo de cosas son importantes no solo a efectos de liquidación, sino también a efectos de votación a favor de la Bitcoin Association», explica Peirce.

«Creo que la ventaja de algunas de estas innovaciones del tipo de registro distribuido es que contribuyen a la resistencia al eliminar los principales puntos de fallo comunes que todo el mundo utiliza. En la medida en que podamos utilizar esta tecnología para mejorar la resistencia de nuestro sistema financiero, creo que estaremos mejor».

«Opino que tenemos que tener cuidado, como siempre, con este tipo de cosas. A veces me entusiasman las nuevas tecnologías y el potencial de cambios que se derivan de ellas. Tenemos que ir con los ojos bien abiertos: las nuevas tecnologías pueden aportar soluciones. Pero también puede haber nuevos riesgos asociados a ellas. Hay que tener una visión integral de la situación».

 

Cómo planificar para la disrupción

Legislar para la disrupción es complicado. No es posible que los legisladores y los reguladores puedan anticipar todas las posibles innovaciones que deban ser reguladas: la tecnología disruptiva es disruptiva en parte porque poca gente la ve venir. No obstante, se espera que los reguladores sean capaces de proporcionar certeza.

«Nuestra legislación sobre valores está pensada para ser muy fluida y adaptable a cualquier forma nueva de hacer ofertas de valores; no deberíamos tener que cambiarla cada vez que alguien propone una nueva forma de hacer las cosas», dice Pierce.

«Dicho esto, a medida que he ido aprendiendo más sobre este espacio, veo una verdadera necesidad de proporcionar claridad específica, porque la línea que separa lo que es una oferta de valores y lo que no es mucho más difícil de trazar en este ámbito».

La disrupción es continua, lo cual es parte de la dificultad. La realidad es que las empresas se están embarcando en proyectos que sobrevivirán o morirán en función de cómo los vean los reguladores. La decisión de considerar una ICO como una oferta de valores puede hundir todo el proyecto, y esa decisión podría no llegar hasta después de que la oferta tenga lugar.

«Lo que en realidad tenemos que hacer es ayudar a la gente a pensar en cómo pueden hacer un evento de distribución de tókenes sin que caiga dentro de las leyes de valores. Una respuesta es decir que hay que hacerlo como lo hizo Satoshi, y dejar que la gente mine los tókenes y lo haga de esa manera. Pero no sé si se puede decir que esa es la única manera de hacer algo que cumpla con las leyes de valores», indica Peirce.

«No estoy opinando a favor de ninguna tecnología en concreto o de cómo se ha puesto en marcha una red concreta, pero creo que la gente necesita de verdad algo a lo que agarrarse para poder sentirse segura a la hora poner tókenes a disposición del mundo en general».

«Lo que me preocupa es que no podemos esperar tres años para volver y decir: “Bueno, esto es lo que hiciste, y esta es la forma en que infringió las leyes de valores”. Si estamos viendo las cosas ahora, entonces tenemos que decírselo a la gente ahora», añade.

«Pero es difícil, porque todo está cambiando muy rápido y muchas cosas ni siquiera entran dentro de la jurisdicción de la SEC. Pero para otros reguladores en cuya jurisdicción podría recaer, creo que resultaría instructivo que pensaran en ofrecer mayor transparencia desde un primer momento y trataran de proporcionar algún tipo de normas orientativas, un marco dentro del que la gente pueda operar y experimentar con ellas».

 

Legislación innovadora

Aunque se haya convertido en un cliché, los problemas innovadores requieren soluciones innovadoras. Para los reguladores, esto significa pensar de forma general en cómo satisfacer mejor las necesidades de los sectores que evolucionan rápidamente. Las autoridades de todo el mundo recurren cada vez más a iniciativas reguladoras como los programas de área de pruebas (sandbox) para trabajar con nuevas tecnologías y empresas, y crear un régimen regulador que cumpla su mandato sin ahogar la innovación.

«Creo que un enfoque del tipo área de pruebas podría ser bastante útil en las agencias de Estados Unidos», afirma Peirce.

«Puede resultar difícil para alguien con una nueva tecnología o un nuevo producto o servicio que no encaje perfectamente en una etiqueta determinada. Podríamos crear un área de pruebas que permitiera a alguien acudir a un lugar centralizado y facilitara la conversación entre los reguladores para considerarlo conjuntamente. Esa podría ser una buena manera de avanzar».

«Sin embargo, es complicado jurídicamente, porque una agencia como la mía es una agencia reguladora independiente. Algunos de los reguladores financieros y bancarios forman parte del poder ejecutivo, por lo que puede ser complicado, pero creo que valdría la pena que el Congreso se ocupara de algunas de esas cosas y pensara en crear algo así», afirma.

Incluso en el caso de las áreas de pruebas, los reguladores deben tener cuidado de que su interacción con los innovadores no frene su disrupción, añade Peirce.

«Me preocupa que cuando un regulador participa en un área de pruebas con los innovadores, afecte a la forma en que estos innovan. Creo que es algo que debemos tener en cuenta a la hora de diseñar estos programas».

Otra iniciativa de este tipo son los programas de puerto seguro. En febrero de 2020, Peirce esbozó una propuesta para un programa de puerto seguro de tres años para las empresas de moneda digital interesadas en ofrecer tókenes, lo que las eximiría de las disposiciones de registro de las leyes de valores de EE. UU. siempre que cumplan ciertas condiciones.

«Creo que lo que me llevó a pensar en un puerto seguro fue la idea de querer ofrecer igualdad de condiciones, para que cualquiera pueda aprovecharlo en las mismas condiciones que los demás», explica Pierce.

«La idea es que si has invertido una cantidad considerable de tiempo y dinero en el desarrollo de un proyecto y estás listo para lanzar tu red y quieres poner los tókenes en manos de la gente, un programa de puerto seguro te permitiría no tener que responder sobre si ese evento de distribución de tókenes era una oferta de valores o no: en su lugar, harías las declaraciones dictadas en el puerto seguro, que están destinadas a llegar a las cosas en las que los compradores de tókenes estarían interesados».

«La teoría es que, al final de los tres años, tendrás un argumento más sólido con respecto a si está descentralizado o si el token es útil».

El programa propuesto por Peirce tiene tres requisitos que los proyectos deben cumplir antes de que una emisión de tókenes pueda entrar en las disposiciones de puerto seguro:

  • El equipo de desarrollo debe tener la intención de que su red alcance la madurez en un plazo de tres años.
  • Debe revelar el plan de desarrollo, incluido el estado actual y el calendario de desarrollo de la red.
  • El token debe ofrecerse y venderse con el fin de facilitar el acceso, la participación o el desarrollo de la red.

Peirce dice que está recopilando y estudiando los comentarios sobre el programa propuesto con el objetivo de presentar la idea completa al presidente entrante de la SEC, Gary Gensler.

 

Mirando al futuro

Mirar hacia el futuro es una parte importante del trabajo de un regulador: ¿cómo ve Peirce el futuro de los activos digitales? ¿Y qué huella le gustaría dejar en él?

«Es muy difícil para nosotros, aquí sentados, imaginar lo que nos deparará la próxima década. Están ocurriendo muchas cosas en este espacio y algunas de ellas van a desaparecer. Parte de crear algo nuevo como esto consiste en probar cosas, ver dónde funciona esta tecnología y dónde no aporta nada o incluso añade más complejidad», dice Peirce.

«Francamente, no le doy importancia a dejar huella. Creo que ninguna estructura reguladora tiene que ver con una persona: se trata de establecer un conjunto de normas que funcionen y que no lo hagan de forma arbitraria, sino de forma coherente para todos. Mi esperanza sería que mis compañeros comisarios y yo nos uniéramos y proporcionáramos transparencia de verdad a los agentes de bolsa, a los asesores de inversión y a la gente de este espacio que está intentando ofrecer tókenes».

«Espero que seamos todo lo ágiles que pueden ser los reguladores y que estemos dispuestos a dar respuestas a la gente de una forma más rápida de lo que lo hemos hecho en los últimos años».

 

No te pierdas la entrevista completa: